Paris, una escapada muy especial.

París es la capital de Francia y su ciudad más poblada. Está situada a ambos lados del río Sena. Es junto con la de Londres, uno de los núcleos económicos más importantes de Europa. Es el destino turístico más popular del mundo, con más de 42 millones de visitantes extranjeros por año.

París albergó durante la segunda mitad del siglo XIX varias exposiciones universales. La más destacada tuvo lugar en 1889 con motivo de la conmemoración del primer centenario de la revolución. Para este evento fue construida la Torre Eiffel que, aunque debía ser desmontada una vez terminada la exposición, continúa actualmente en su emplazamiento original

El transporte público otro punto fuerte de ciudad, un eficaz sistema conecta los trenes de cercanías con el sistema de metro, que a su vez está ligado a un denso tramado de rutas de autobuses, lo que hace que sea muy fácil moverse por la ciudad. Es fácil ver los enormes metros de dos pisos, tengo que decir que fue una de las cosas que más me llamó la atención de mi primera visita a la ciudad.Tiene dos aeropuertos, el Aeropuerto de París-Charles de Gaulle y el de Orly.

Lo que llama la atención de Paris son sus grandes avenidas y sus edificios con ese carácter tan imperial. Pero esto no siempre fue así, antes, la ciudad era un laberinto de estrechas calles y casas medievales, cosa que cambió en el S.XIX con un nuevo plan de urbanismo que hizo que gran parte fueran demolidas. 

El clima, precipitaciones son algo abundantes aunque no excesivas, las temperaturas en verano pueden superar los 30 °C ocasionalmente, pero las temperaturas máximas suelen rondar entre los 25 °C y 30 °C siendo frecuentes las tormentas. Durante gran parte del otoño y en todo el invierno reina el frío cuando las temperaturas apenas superan los 7 ºC.

Como sabéis Paris forma parte de la Unión Europea por lo que como la mayoría de los países su moneda es el euro €.

 

 

Menuda sorpresa.

Me había dicho que pidiera a mi jefe la mañana del viernes porque me tenía una sorpresa preparada, lo que nunca me imaginé es que sería lo que más me gusta en la vida, un viaje, y nada más y nada menos que a la ciudad del amor, Paris.

Me dijo que metiera en la maleta un bañador, sandalias y una toalla para la piscina, entonces me rondó la idea del balneario. 

Pero más tarde, me lió aún más, si me decía que nos íbamos a una ciudad de fin de semana y que además volábamos desde Asturias, sabía que me iba a poner a buscar todos los destinos posibles y al final lo encontraría. Entonces me enseñó una foto de un lago con una sirena y me dijo que teníamos que hacer escala en Madrid, ya estaba claro, el destino era Copenhague y el bañador y las chanclas efectivamente era para unos baños termales. 

Metí en la maleta todas las cosas según me ordenó. Esa mañana, sin decir una palabra, ya tenía claro que íbamos a Copenhague porque efectivamente coincidían los horarios, salíamos a las 7:30h de la mañana, una escala en Barajas y a las 13:30h estábamos allí, por lo que me hice todo el planning a escondidas para todo el recorrido.

Esa mañana ya salimos más tarde de lo previsto, así que me mi cabeza era un lío. Llegamos al aeropuerto, le damos las llaves a los chicos del parking que siempre nos recogen el coche durante nuestra estancia fuera y ahí mi sorpresa cuando el chico nos dice, hora de recogida el domingo a las 20:00h con la llegada procedente de PARIS. 

Podéis imaginaros mi cara, y yo con todos los papeles de Copenhague en el bolso. Así que era la primera vez que viajaba a ciegas, París ya lo conocía pero lo típico, en el viaje de estudios y luego otra vez con unos amigos.

 

Primer día. Catedral de Notre Dame, el Panteón, jardines de Luxemburgo, Los inválidos, museo Rodin, Campos de Marte, Torre Eiffel y Trocadero.

Llegamos a media mañana al aeropuerto de Paris-Charles de Gaulle, nos subimos al tren RER B hasta Gare du Nord y muy cerca estaba el hotel y fuimos caminando, solamente llevábamos nuestra querida maleta de cabina así que no era impedimento. Desde ese momento ya nos empapamos de esos edificios tan imperiales que llenan la ciudad.

En la recepción, me dice que esperara mientras hacía el check in en el salón, que por cierto me encantó, con su chimenea y un ambiente muy acogedor. Enseguida llegó y subimos a la habitación. 

El dormitorio no era muy grande pero estaba en un piso alto y tenía mucha luz, además el baño estaba recién reformado y tenía ventana, que no es poco.

Pronto salimos y comenzamos la caminata, muy cerca está el Museo del Louvre, pasamos por unas galerías super bonitas que estaban en un callejón para llegar a él, estuvimos un rato mirando los alrededores y luego nos adentramos un poco en el Jardín des Tuileries, el que está justo enfrente. Se nos había echado el tiempo encima y buscamos un sitio para comer, recordamos que cerca del hotel había unos cuantos restaurantes con buena pinta, al final nos terminamos decidiendo por Le Beau Frére, recomendable 100%, nos pedimos un par de hamburguesas con patatas deluxe y bacon de chuparse los dedos.

Cruzamos al islote para entrar en la Catedral de Notre Dame, hicimos el recorrido típico sin subir a la torre, desde donde hay unas vistas increíbles de la ciudad. De verdad que merece la pena aunque sea entrar de esta manera porque si por fuera llama la atención, por dentro aún más.

Se nos antojó un café, así que entramos en el primer sitio que nos encontramos nada más salir, el restaurante Aux Tours de Notre Dame, el de la esquina con los toldos en color caldera. Comprobamos que los precios del café de Paris no habían cambiado, seguían a precio de oro. Eso sí, lo disfrutamos un montón, por supuesto. El caso es que nosotros solamente nos pedimos un café, pero la pareja que estaba al lado nuestro se pegaron una buena merendola, no quiero ni pensar lo que pagaron.

De nuevo salimos del islote pero esta vez hacia el otro lado del Sena, por la rue du Petit Pont y luego por la gran cuesta de la rue Saint – Jacques nos acercamos a ver el Panteón, en los alrededores se veía un ambiente estudiantil que nos transmitió muy buen rollo.

Era Noviembre y ya estaba anocheciendo, nuestra idea era entrar en los jardines de Luxemburgo, preciosos, pero apenas había luz y preferimos rodearlos. Bajamos por la rue de Medicis sin cambiar de acera hasta el Los inválidos, bueno creo que de alguna si que tendríamos que cambiar. A nuestras espaldas la gran avenida de Breteuil y en frente nuesto el gran edificio del museo de las Armas y el museo Rodin.

Seguimos caminando hasta los Campos de Marte, los atravesamos y llegamos ante la Gran Torre Eiffel, la madre de la arquitectura modernista, o más bien de la "arquitectura del hierro". Llegamos a unas casetas de seguridad que se habían montado  a consecuencia de los atentados, nos registraron con un detector de metales y yo pasé pero Carlos lo mandaron quedarse, desde el recinto le pregunte a ver que pasaba, me hace señas como que nada, me extrañe pero seguí observando la maravilla que tenía ante mí, por fín llegó él y me dijo de subir pero ya lo habíamos hecho los dos así que decidimos quedar allí, le comento mientras miraba entre el entramado de hierros que la vista que más me gusta es esa, cuando me giro y lo veo de rodillas, la Torre Eiffel se iluminó con luces parpadeantes, al mismo tiempo un escalofrío me recorrió el cuerpo, jamás había sentido algo igual, las lágrimas me corrían por las mejillas, la gente aplaudía, con los nervios yo creo que ni contesté, solamente me apetecía abrazarle, achucharle, besarle, nunca sentí tanto sentimiento de verdad. Cuándo nos pasó el subidón comenzamos a reirnos a carcajadas me dice que entonces cuál era la respuesta. Por supuesto fue un SÍ como una casa de grande.

De allí salimos como una nube, cruzamos hacía la zona del Trocadero y nos quedamos embobados mirando la Torre Eiffel de nuevo, esa noche estabada iluminada de color verde, sabía que dos asturianos se comprenderían a sus pies.

Por la rivera del Sena fuimos paseando hasta las calles por detrás de los Campos Elisioo, nos decidimos por el restaurante Asaggio, había que celebrarlo. 

 

Siii!!😍😍😍

Segundo día. Barrio Rojo y Moulan Rouge, Montmatre y Basílica del Sagrado Corazón, Campos Eliseos, Arco de triunfo, Opera, La Fállete, Plaza de la Concordia, El Gran y Pequeño Palacio,

Salimos pronto del hotel “Axel Opera by HappyCulture” y subimos las calles en dirección al Barrio Rojo, todavía se percibía el ambiente de la noche por la calle, las discotecas aún permanecían abiertas, buscamos un sitio para desayunar. Finalmente nos sentamos en una terraza que le estaba dando el sol, se agradecía un montón  nos pedimos el desayuno parisino, la bandeja llegó repleta, zumo, croissant, tostadas con una mermelada que parecía casera riquísima y una gran taza de café con leche, el precio recuerdo que eran unos doce euros por persona o algo así, vamos un menú de los de domingo en Asturias.

Estábamos al lado del Moulan Rouge por lo que pasamos a hacerlos la foto de rigor. 

Subimos por las calles empinadas hasta nuestro barrio favorito a disfrutar de las vistas, Montmartre. Sus calles empedradas, sus pintores y la Basílica del Sagrado Corazón. Que ambiente tan tranquilo, es una gozada pasear por allí.

De nuevo nos acercamos al centro subir por la Avenida de Los Campos Eliseos hasta el Arco de triunfo, no sin antes parar en la Opera a ver el súper edificio Palais Garnier, hacer una visita a La Fállete y cruzar por la enorme Plaza de la Concordia.

De la que atravesábamos Los campos Eliseos dejábamos a un lado el Gran Palacio y enfrentado a este el Pequeño Palacio. Nos entró la vena infantil, estaban colocando todos los puestos de Navidad, tiene que ser una pasada visitar su mercando en plenas fechas, trabajaban sin parar, lo estaban dejando todo de diez. 

Desde lo alto del Arco de Triunfo es desde, para nuestro gusto, hay una de las mejores vistas de la ciudad, ya que se puede ver la Torre Eiffel y casi palparla con nuestras manos, sobre todo al anochecer que ya está iluminada. 

Si tenéis más tiempo podéis acercaros hasta la ciudad financiera de Paris, con sus edificios altos y sus ejecutivos. 

Parecía imposible pero ya nos estaba entrando el hambre, así que entramos en el restaurante Bellini, un italiano muy cerca de la Avenue de la Grande Arme tras el Arco. También otro sitio recomendable.

Con un empacho tremendo pusimos rumbo a la zona del Trocadero, queríamos hacer la post pedida ya que el día anterior con la emoción y que estaba muy oscuro no lo habíamos inmortalizado. Una pareja nos pidió que le sacáramos una foto y aprovechamos para decírselo, era dos italianos que coincidía que estaban celebrando sus veinticinco años de casados y nos hicieron un auténtico reportaje, quedamos encantados.

Paseamos por la rivera pasando por delante de Los Invalidos, cruzamos el puente de la Concordia hasta la gran plaza de nuevo, ya era denoche. Desde este puente hay unas magníficas vistas de la Torre Eiffel, la vimos iluminada de nuevo con esas luces parpadeantes y un gran rayo que tal parece llegar a la luna.

Para despedir el día nos fuimos a disfrutar de los bares y restaurantes cerca del hotel. Era sábado y el ambiente era inmejorable.

Tercer día. Museo del Louvre

Era domingo, y no un domingo cualquiera, si no el primero de mes por lo que el Museo de del Louvre tenía la entrada gratuita así que había que aprovecharlo. 

Fuimos a desayunar a una crepería de al lado, nos zampamos un par de crepes enormes con nutela y dos cafés, tuvieron el detalle de ponernos una jarra de agua con unas hojas de menta, lo probamos, no estaba mal.

Era hora de ir a hacer cola para entrar en el museo, ahí pensé que sí que era fácil liquidar a un montón de gente porque como de nosotros quisiera hacer una barbaridad lo tenía al alcance la mano. Más de una hora esperando pero al fin la recompensa, nos pasamos toda la mañana viendo sus salas.

Habíamos dejado las maletas en la recepción del hotel, en cuanto salimos pasamos a recogerlas para hacer el mismo trayecto que a la vuelta.

 

 

 

 

El Moulin Rouge es un famoso cabaret parisino situado en el barrio rojo de Pigalle en el número 82 del Boulevard de Cliché. El cabaret es un espectáculo de números independientes, baile, magia, canto, con presencia importante del contenido erótico. Ha sido desde su apertura escenario de grandes artistas del panorama internacional como Édith Piaf, Liza Minnelli o Ginger Rogers y sus muros han escuchado “La Voz” de Frank Sinatra.

Subida hacia Montmartre

La Basílica del Sagrado Corazón (Sacré Coeur), es uno de los lugares sagrados más importantes de París. Se encuentra situada en lo alto de Montmartre, una colina de 130 metros de altura desde donde se contemplan unas vistas magníficas de París. Ofrece la posibilidad de subir hasta su cúpula para contemplar la ciudad. En los alrededores de la basílica encontraréis muchos restaurantes, tiendas y un ambiente muy especial. Merece la pena dar un paseo por Montmartre para descubrir por qué recibe el nombre de "Barrio de los Pintores".

Montmartre

Preparando para la Navidad.

Con una longitud de casi dos kilómetros, los Campos Elíseos (Champs-Élysées) componen la arteria más bella y conocida de París, además de una de las avenidas más famosas del mundo. La avenida se encuentra dividida en dos partes que se pueden diferenciar fácilmente. La zona más baja de los Campos Elíseos, situada junto a la Plaza de la Concordia, se encuentra rodeada de jardines presididos por imponentes edificios como el Palacio del Descubrimiento, el Petit Palais y el Grand Palais. La parte alta de los Campos Elíseos comienza en la Place de l’Etoile junto al magnífico Arco del Triunfo y está compuesta por tiendas de lujo, restaurantes, cines y algunos grandes almacenes.

El Arco del Triunfo de París fue construido entre 1806 y 1836 por orden de Napoleón Bonaparte para conmemorar la victoria en la batalla de Austerlitz. Está ubicado sobre la plaza Charles de Gaulle. Se puede subir las escaleras que hay dentro de las torres para ver una de nuestras vistas favoritas de la ciudad.

La Torre Eiffel es una estructura de hierro pudelado diseñada por los ingenieros Maurice Koechlin y Émile Nouguier. Fue construida en dos años, dos meses y cinco días, y en su momento generó cierta controversia entre los artistas de la época, que la veían como un monstruo de hierro. Tras finalizar su función como parte de las Exposiciones Universales de 1889 y 1900 tenía que se desmontada, pero no fue así. Hoy en día sirve, además de atractivo turístico, como emisora de programas radiofónicos y televisivos.

La plaza de la Concordia está situada entre los jardines e las Tullerías y el comienzo de la avenida de los Campos Elíseos. Es la plaza más grande de París y la segunda más grande de Francia, después de la Plaza de Quinconces en Burdeos. Lo que vemos en la fotografía es el obelisco de Lúxor , proveniente del templo de Luxor en Egipto y está actualmente situado en el centro de la plaza. También hay dos fuentes monumentales, una a cada lado del obelisco, La Fuente de los Ríos del lado de la Rue Royale, y La Fuente de los Mares del lado del Sena.

Interior de las galerias La Fallete.

Plaza de la Opera.

Tercer día. Museo del Louvre

Era domingo, y no un domingo cualquiera, si no el primero de mes por lo que el Museo de del Louvre tenía la entrada gratuita así que había que aprovecharlo. 

Fuimos a desayunar a una crepería de al lado, nos zampamos un par de crepes enormes con nutela y dos cafés, tuvieron el detalle de ponernos una jarra de agua con unas hojas de menta, lo probamos, no estaba mal.

Era hora de ir a hacer cola para entrar en el museo, ahí pensé que sí que era fácil liquidar a un montón de gente porque como de nosotros quisiera hacer una barbaridad lo tenía al alcance la mano. Más de una hora esperando pero al fin la recompensa, nos pasamos toda la mañana viendo sus salas.

Habíamos dejado las maletas en la recepción del hotel, en cuanto salimos pasamos a recogerlas para hacer el mismo trayecto que a la vuelta.

 

 

 

El Museo del Louvre es el museo nacional de Francia, es uno de los más importantes del mundo, especialmente por La Gioconda de Leonardo da Vinci.El edificio que alberga el museo desde su fundación es el viejo castillo del Louvre, luego reconvertido en palacio real. Tras la Revolución francesa que implicó la abolición de la monarquía, el Palacio del Louvre fue destinado a funciones artísticas y científicas, concentrándose en él al año siguiente las colecciones de la corona. Parte del Louvre se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793. En su interior podemos apreciar restos de las paredes de la antigua fortaleza. El recorrido para ver sus exposiciones y salas es kilométrico.

Estos son los principales puntos de interés de la ciudad.