Varsovia, la nueva capital de Polonia.

Varsovia consiguió convertirse en la capital de Polonia en 1596, después de que su Rey, Segismundo III de Vasa ( Rey de Polonia y Suecia), prendiera fuego hasta en dos ocasiones a su palacio real en la entonces capital de Polonia, Cracovia.

 

Conquista trás conquista...

Polonia fue conquistada por todo el que pasaba. Primero por Prusia, y en 1806 por el mismísimo Napoleón Bonaparte. Poco le duró la alegría, ya que años después Varsovia pasó a manos rusas, hasta comenzada la Primera Guerra Mundial, que fue tomada por los alemanes. 

Poc9os años después, este país sufrió una de sus etapas más oscuras con el holocausto, ya en la Segunda Guerra Mundial. Huyó de Hitler pero entró en el comunismo hasta su democratización en 1989, y su posterior incorporación a la Unión Europea en 2004.

 

La Varsovia Judía

La población judía en Varsovia antes de que estallara la II Guerra Mundial en 1939 era de 1.300.000 de personas. Casi el 30% de la población en la capital polaca. Seis años después disminuyó hasta los 400.000, después de duros años “luchando” contra el horror nazi.

Los judíos vivían en un gueto, el mayor de toda Europa, y se rebelaron al conocer lo que les deparaba. Miles fueron enviados a campos de concentración, sobre todo a Treblinka, al noreste de la capital. En total, más de medio millón de la población de Varsovia murió durante la guerra.

Moneda de Polonia, el zloty.

Aunque el país pertenece a la Eunion Europea desde 2004, la moneda de Polonia no es el euro.

La moneda oficial del país es el zloty que se reconoce con las siglas PLN. 

Su equivalencia es de unos 4,3 zlotys por euro.

 

Translado del aeropuerto al centro.

Nosotros optamos por ir en taxi, ya que está bastante cerca, a unos 11km y son unos 25 minutos más o menos.

De todos modos, el autobús 175 es el más popular entre los viajeros.

También hay línea de tren por SKM ( ferrocarril suburbano línea S2 y S3) que va a l centro también. 

 

Fin de año en Varsovia

Día 1. Cytadela, ciudad Vieja “Stare Miasto”,  barbacana...

Ayer lo único que hicimos fue el viaje y directamente al hotel, con lo que hoy, nos levantamos pronto, sobre las 8 de la mañana, bajamos a desayunar al buffet del Novohotel Centrum, que por cierto estaba genial, había de todo, zumos naturales, fuentes con comida salada, salchichas de varios tipos, huevos revueltos, un montón de dulces, gofreras para hacer tu mismo el tuyo, varias bandejas con embutido, fruta, yogures, hasta setas y champiñones. Hoy nos tocó el salón que está a pie de calle, con un gran ventanal desde donde ya pudimos observar el día tan espléndido que nos esperaba.

Salimos a la calle con unos 2 grados y un cielo azul que ni nos lo creíamos. Pasamos por delante del Palacio de la Cultura y la Ciencia, justo al lado del hotel donde nos alojamos. Este fue durante muchos años el edificio más alto de la ciudad, ya fue polémico desde su construcción, algunos polacos lo odiaban por ser un símbolo de los soviéticos, incluso llegaron a proponer su derribo para la construcción de un parque con un estanque. Fue construído entre 1952 y 1955 por orden de Stalin, como un “regalo” del pueblo ruso a la nación polaca.

La mayor atracción turística, es sin duda la “trzydziestka”, una terraza ubicada en el piso 30, a 114 metros de altura, a la que nosotros decidimos no subir puesto que nuestra habitación estaba en un piso 26 y ya teníamos unas vistas privilegiadas de la ciudad.

Lo rodeamos por el lateral, observamos como la gente patinaba en una pista hielo, que luego casi nos parecía totalmente normal ya que la ciudad dispone de un montón distribuidas por los principales puntos de Interés. 

 

 

Palacio de cultura y ciencia

Continuamos por la zona financiera donde están concentrados los edificios más altos de la ciudad, pero es curioso que ninguno sobrepase al Palacio de Cultura. Al final del comunismo, marcó otro  punto de inflexión en Varsovia. La democracia llevó la arquitectura contemporánea a la capital polaca.

 Y luego nos hicimos un lío, continuamos por la calle hacia el centro pero fuimos paralelos por Andersa hasta llegar a la puerta del museo 

Katynskie Oddziat en la calle Jana Jezioranskiego, donde nos antepuso al paso un guardia de seguridad y nos indicó que para entrar sin ir al museo había que salir y girar a la izquierda, total, que dimos una vuelta a toda la Cytadela porque pensábamos que estábamos bordeando la barbacana y resultó ser esta otra zona donde se encuentran varios museos. Concretamente la Cytadela es una fortaleza del S.XIX que fue construida por orden del zar Nicolás I después de la represión del levantamiento de Noviembre de 1830 para reforzar el control del Imperio ruso sobre la ciudad. También fue utilizada como prisión a finales de la década de 1930.

Rodea un área de 36 hectáreas, así que como os podéis imaginar el desayuno ya estaba quedando atrás. Casi no había gente, solamente algunos paseando al perro y un par de ellos haciendo deporte.

De nuevo en el punto donde nos habíamos encontrado con el guardia y sin datos donde poder mirar nada, solamente un mapa que nos habíamos descargado pero no destacaba las zonas turísticas ni nada por el estilo, continuamos calle abajo y pronto vimos una calle mucho más transitada. Se trataba de Zakroczymska, luego pasamos por delante del Hotel La Regina por la calle empedrada hasta un mirador donde pudimos divisar el barrio de Praga al otro lado de la ciudad y acompañados de la escultura de Marie Sktodowska-Curie, científica polaca pionera en el ámbito de la retroactividad, descubrimiento del radio y el polio, primera persona el recibir el premio Novel en distintas especialidades, física y química, y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París. 

Desde aquí nos llamó la atención las letras que había bajo nosotros de Varsovia, así que nos acercamos a sacarnos una foto.

Por fin estábamos en el meollo así que continuamos nuevamente por la calle que habíamos dejado hasta la plaza de la ciudad nueva de Varsovia “Nowe Miastro”, cuesta creer que esta parte de la ciudad fuera fundada a finales del S XIV como otra ciudad. Como estamos en Navidad, se encontraba decorada con varias figuras con luces, donde nos entretuvimos un rato viendo a los niños subirse a las figuritas.

 

“Nowe Miastro” plaza de la ciudad nueva

Continuamos por la calle Freta hasta La Barbacana de la ciudad Vieja “Stare Miasto” que se erigió en 1540 en lugar de una puerta más antigua para proteger la calle Nowomiesjska. Fue diseñada por el arquitecto Jan Baptist el Veneciano, un arquitecto italiano del Renacimiento.  La Barbacana sólo una vez formó parte de la historia de la defensa de la ciudad, el 30 de Junio de 1656, cuando tras ser Polonia invadida por Suecia el ejercito polaco se la arrebató a los invasores suecos. En el S.XVIII fue parcialmente desmantelada pues su valor defensivo era insignificante  y durante el siglo XIX en sus ruinas se construyeron edificios. Pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando quedó prácticamente toda destruida al igual que el resto de la ciudad. En su reconstrucción, tras la guerra, se utilizaron ladrillos góticos extraídos de antiguos edificios en Nysa y Breslavia.

Seguimos caminando por Nowomiejska hasta Rynek starego Miasta

En la plaza del mercado se encuentra la estatua de la Sirena de Varsovia, que nosotros apenas pudimos ver porque estaba en el centro de la pista de patinaje de hielo que habían colocado en el centro de la plaza. También había unos cuantas casetas de madera donde vendían bocatas de salchichas y vino caliente.

“Dice la leyenda que cierto día, a los pies de la escarpa donde hoy se encuentra la Ciudad Vieja, salió del agua una hermosísima sirena con la intención de descansar un poco en la arenosa orilla pero le gustó tanto el lugar que decidió establecerse en él para siempre. Por desgracias, los pescadores de la zona notaron que cuando pescaban alguien agitaba las olas del Vístula, enredaba las redes y soltaba a los peces, entonces decidieron capturar al culpable, pero cuando escucharon la bella voz de la sirena desistieron de sus intenciones y se enamoraron de esa maravillosa mujer pez, desde entonces les amenizó las tardes con su bello canto. Un día la sirena fue vista por un rico comerciante que decidió atraparla. El llanto de la sirena fue escuchado por el hijo de un pescador, que con la ayuda de algunos amigos la liberó. En señal de agradecimiento la sirena les prometió que siempre que necesitaran ayuda ella saldría en su defensa. Y desde entonces la Sirena de Varsovia, armada con una espada y un escudo defiende la ciudad y sus habitantes”

Inmediatamente después del Alzamiento de Varsovia todo el centro  fue destruidas sistemáticamente por el Ejercito alemán, pero tras la Segunda Guerra Mundial se restauró en su estado anterior a la guerra.

Luego entramos en la Catedral de San Juan de Varsovia, que está justo al lado de la Iglesia jesuita y es una de las más antiguas de la ciudad y es una de las tres catedrales que tiene la ciudad, pero la única con la condición de Archicatedral. Edificada en el S.XIV en estilo gótico mozoviano, sirvió como sede de coronación y panteón para numerosos duques de Mazovia. Estaba conectada con el Castillo Real de Varsovia por un paso elevado de 80 metros de longitud.

Ha sido reconstruida en numerosas ocasiones, especialmente durante el S.XIX.

El diseño interior de la reconstrucción difiere considerablemente de su aspecto gótico , ya que muy pocos elementos han sobrevivido. Es un edificio de tres naves con dos altares en la nave principal situados a la misma altura.

Justo por detrás, cruzando un arco, nos encontramos con lzba Pamieci Generata Kuklinskiego donde pudimos ver una serie de edifios adosados de colores y en concreto nos fijamos en uno de ellos, es la fachada más estrecha de toda Varsovia, tan solo tiene el ancho de una ventana y como ocurre en otras ciudades, como en Amsterdam, era para pagar menos impuestos, ya que según la amplitud del edificio que daba a la calle se pagaba más o menos.

 

Seguimos andando unos metros por la calle Jezuicka, donde encontramos un pequeño callejón (Dawna) que nos lleva directamente al acantilado del río Vístula, famoso por ser el antiguo cúmulo de desperdicios, a día de hoy es un mirador desde donde se llega a ver el barrio de Praga, al otro lado del río, pero desde la edad media hasta el SXVIII fue utilizado como basurero. Las casas que daban al acantilado, lanzaban la basura por la ventana. 

Volvimos hacia la plaza del Mercado por la calle Celna, donde todavía a día de hoy se puede ver la fachada de una casa típica gótica del S.XV y XVI, la única que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Muy cerca estaba la gran Plaza del Castillo que al igual que también fueron reconstruidos todos los edificios que se encuentran en ella. La primera parte de la reconstrucción comenzó en 1644 pero los trabajos finalizaron a principios del S.XIX. En el centro de la plaza se encuentra un monumento de unos 22 metros de altura que fue construido en 1644, La Columna de Segismundo, realizada en granito corintio apoyada por un zócalo y rematada con el Rey fundido  en bronce. Y como su nombre indica en ella se encuentra el Castillo Real, antigua residencia oficial de los Reyes de Polonia. Y aquí empieza la bulliciosa Ruta Real.

Buscamos un sitio para comer y tras entrar en un par de ellos finalmente nos decantamos por uno que nos entró por los ojos nada más verlo. Haciendo esquina hacia la Plaza del Castillo, entramos en el restaurante Polka. No miramos ni la carta, simplemente nos dejamos llevar, ya que habíamos leído que hasta el restaurante más caro de la ciudad era asequible. Nuestra sorpresa cuando nada más cruzar la puerta, una chica en su puesto de recepcionista nos recogió los abrigos y muy amable nos los llevó al guardarropas. Pronto un chico nos acomodó en uno de los salones, en una mesa junto a la ventana, la cual estaba decorada con motivos navideños. Pedimos un par de copas de vino, un plato de pato con una guarnición de pure de patata y carne de cerdo al estilo clásico de Varsovia acompañado de ensalada, de postre, una especie de bizcocho de chocolate con más chocolate caliente en su interior. Todo estaba muy rico, la única pega fue el tiempo de espera, que entre que anochecía muy pronto y los se lo tomaron con muchísima calma, apenas habíamos terminado de comer ya era de noche. 

Salimos y decidimos cruzar al otro lado de la cuidad, para visitar el barrio de Praga. Cruzamos uno el puente Slasko- Dabrowski, en el que pensábamos que nos caería la cara a trozos del viento y el frío que desprendía el Vistula, pero al fin llegamos, frente a nosotros estaba la Catedral de San Miguel Arcángel y San Florian Mártir, o simplemente Catedral de Florian, que pone de relieve el papel de la catedral como una forma de protestacontra el antiguo dominio ruso sobre polonia. Llaman la atención sus dos torres de 75 metros de altura. Luego nos comentaron que este barrio es recomendable visitarlo por el día porque tiene galerías de arte, tiendas de artesanía, de moda, es una zona muy alternativa pero lógicamente por la noche cierra,nosotros cuando fuimos serían alrededor de las seis de la tarde y apenas había gente por las calles. 

Nos paramos en el parque que está justo en frente donde también estaban instalados otros luminosos navideños.

Seguimos por la calle principal, aleja Solidarnosci, ya que por las bocacalles apenas había luz. Giramos hacia la derecha por una calle que apenas estaban terminando de construir hasta que vimos el gran Estadio Nacional. Nos llamó mucho la atención sus dimensiones. Fue inaugurado oficialmente el 29 de Enero de 2012 y es la sede de la selección de fútbol de Polonia. Tiene un aforo de 58.500 espectadores sentados que le hace el estadio más grande de Polonia. Tiene un techo retráctil de PVC único que se desarrolla a partir de un nido en una aguja suspendido sobre el centro del campo. Además tiene un terreno de juego climatizado. 

Así que ya que estábamos allí no podíamos pasar de visitarlo, sacamos una entrada de unos 2,5€ para poder entrar, pero solamente estaba permitida la entrada a una zona acotada de la grada tras pasar por uno de los tornos, desde donde pudimos apreciar sus dimensiones. En el campo estaba instalada una gran pista de patinaje y unas cuantas atracciones más, todas relacionadas con el hielo, una gran cuesta por la que bajaban sentados en unas ruedas negras. También coincidió que en el tiempo que estuvimos allí, un grupo de gente caminó por delante nuestra hasta llegar a un extremo de la grada para tirarse en tirolina hasta el otro lado del estadio.

 Era hora de parar a tomar algo en un lugar calentito, así que cruzamos otro de los puentes para acercarnos al hotel y paramos en un local a tomarnos un par de cañas.

Con la Barbacana a nuestros pies

En el barrio de Praga

Listos para comer en El Polka

Kotlety Schabowe, comida típica, es un filete de cerdo empanado, en la imagen inferior

Catedral Barrio de Praga

Estadio de Varsovia

Día 2 . Ruta Real. Tazienki Królewskie,

 

Como siempre que estamos descubriendo una nueva ciudad ha tocado madrugar y hacer el ritual de un desayuno contundente.  Hoy, en el salón de la planta baja del hotel, con los mismos ingredientes que en el de ayer pero con bastante más gente, debe de tener algo que ver que es el último día del 2017.

Teníamos claro que debíamos de conocer la famosa Ruta Real, así que salimos del hotel hacia la izquierda hasta el Parque Tazienki, el parque púbico más grande de Varsovia. Se extiende en un área entorno a 80 hectáreas, cuenta con un lago y un jardín botánico. También es famoso porque alberga el monumento a Frederyk Chopin y algunos bellos palacetes e interesantes pabellones, el Palacio de la Isla, la Casa Blanca, el Templo de Diana, entre otros.

Antes de entrar por la calle que lo cruza de un extremo a otro, les pedimos a unos chicos que nos sacaran una foto con otro de los luminosos que estaban sembrados por la ciudad.

Bajamos la cuesta hacia el parque, donde varios chicos entrenaban aprovechando la pendiente. 

Nada más cruzar la gran puerta, ya nos llamó la atención un Templo Chino de color rojo como no podía ser de otra forma. La verdad que para nada esperábamos ver algo similar en aquel lugar.

Continuamos hasta el Palacio de la Isla por el camino de arena, donde vimos como los padres estaban con sus hijos dándoles de comer a un montón de ardillas que bajaban de los arboles. Pudimos deducir que era muy normal porque los pequeños animales se acercaban tanto que prácticamente se sentaban en su regazo para comer. 

Un paseo muy agradable que recomendaríamos a cualquiera que visite la ciudad.

Por la al. Ujazdowskie arriba, caminamos hasta llegar al centro histórico de Varsovia. Al principio de la calle, en la zona más cercana al parque, pasamos por delante de unas cuantas vivienda muy señoriales, muchas de ellas embajadas. 

Una vez en el centro nos moríamos de ganas de entrar en algún restaurante a comer algo. Hubo uno en concreto que nos llamó la atención, Zapiecek, luego nos dimos cuenta que es una cadena de restaurantes de comida típica polaca. Tuvimos que hacer una cola de aproximadamente veinte minutos pero mereció la pena, a nosotros nos encantó. Las camareras iban vestidas también con atuendo típico polaco, con unas minifaldas rojas con camisas blancas. La carta no era muy extensa pero tenían lo que queríamos probar, las típicas empanadillas, pedimos de dos tipos, unas rellenas de carne y otras de queso, unas fritas y otras cocidas, y casualmente nos han gustado más las cocidas, aunque la primera impresión no era muy buena, estaban buenísimas. Ya que habíamos caminado bastante por la mañana y después de la espera nos dimos un capricho de postre, nos pedimos un mojito, no se yo lo típico que será, pero había un chico preparándolos y se nos antojó.

El centro ya lo habíamos visitado el día anterior, pero con la inquietud de visitar el barrio de Praga a penas lo habíamos disfrutado, así que nos dimos una vuelta para verlo tranquilamente, y aprovechamos para comprar la comida de Nochevieje, que finalmente habíamos decidido pasarla en el hotel. 

Visitamos los puestos navideños que habían instalados y aunque se nos apetecía comprarlo todo, al final terminamos en una pequeña tienda en el centro donde nos hicimos con una botella de cava catalán, embutido y un par de dulces de postre, por cierto de los mejores que hemos probado.

Íbamos dirección del hotel con todo preparado pero aún nos quedaban las uvas, que no aparecían por ningún lado, aquí no tienen esa costumbre. 

Encontramos un supermercado que cómo en todo lugar donde al día siguiente es festivo, cómo si se acabara el mundo, estaba abarrotado.

Hicimos una larga cola pero finalmente pudimos comprar las uvas.

Ahora sí que lo teníamos todo. Así que nos dirigimos al hotel a dejar la compra y descansar un poco.

Apenas eran las ocho de la tarde y ya estaba la gente súper animada en el comedor de la entrada al hotel, todos vestidos de gala.

Estuvimos como una hora y media en la habitación, nos pegamos una ducha y salimos a tomar unos vinos en uno de los bares cerca del hotel, casi todos estaban o cerrados o preparados para las fiestas de Nochevieja así que tampoco nos quedaban muchas opciones más. Pero tuvimos porque la verdad que había un ambiente muy agradable, la mayoría estaban estaban cenando, cosa que nos llamó bastante la atención porque en España, lo normal es cenar tarde para terminar cuándo las uvas, pero aquí se ve, que cenan como un día cualquiera.

Estuvimos como una hora aproximadamente, luego fuimos al hotel a disfrutar de nuestra particular despedida de año.

Improvisamos la presentación de una tabla de embutidos, las uvas en los platitos de las tazas para el desayuno que teníamos en la habitación, un par de copas de cava y listo. 

No podía faltar la televisión con las actuaciones tan típicas de este día y una video-llamada con la familia.

Nuestra sorpresa fue cuándo a las doce en punto, desde la ventana pudimos ver un mar de fuegos artificiales, increíble, nunca se nos borrará ese recuerdo. La vista panorámica de la ciudad más bonita que hubiéramos podido imaginar.

 

Palacio de la Isla

Templo chino en el Parque Tazienki

En la puerta del restaurante Zapiecek

Pierogis cocidas y fritas, deliciosas especie de empanadillas típicas polacas

Otra foto más con la decoración Navideña

Mercadillo navideño de Varsovia

Día 3. Gueto de Varsovia

Hoy es año nuevo y en lugar de estar con la resaca típica optamos por madrugar y ver la ciudad casi desértica.

Nos quedaba por ver la zona financiera y el Gueto de Varsovia, donde murieron más de 400.000 personas. Quedan pocos signos de aquel lugar que se extendía por buena parte del centro de la ciudad, pero se pueden visitar lugares como el Monumento a los Héroes del Gueto, los cementerios judíos o el Museo Judío. Nosotros nos acercamos a visitar el Monumento de los Héroes.

 

Vista desde el Novohotel Centrum hacia la zona financiera

Calle Pozna, Gueto Judío

Centro financiero

Monumento a los Héroes del Gueto

Y como no...finalizamos nuestra visita a esta ciudad preciosa en la plaza nueva.